En la bella isla de Cubagua apenas viven pocos pescadores. No hay construcciones ni demasiados turistas, solo un mar azul, unos cuantos peñeros, varias rancherías improvisadas y por supuesto, las ruinas de la antigua Ciudad de Nueva Cádiz, primer centro de explotación perlera de América del Sur.
Cubagua ofrece desde todos los ángulos, un paisaje hermoso con su extensa planicie de arenas y cactus. Es un sitio privilegiado por sus playas e historia y el refugio ideal para quienes buscan la paradisíaca soledad de una isla, que ha logrado, a través de los años, permanecer casi intacta. |

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Isla de Perlas, fue descubierta por el Almirante Colón en su tercer viaje, en 1.498. Inicialmente, se llamó así por las riquezas de sus ostrales que tuvieron el poder de atraer, en pocos años, a un gran número de ambiciosos españoles.
Después de varias décadas de extensa explotación, se fundó la ciudad de Nueva Cádiz. Este asentamiento, como usualmente sucede en las zonas de extracción minera, comenzó pronto a decaer por el agotamiento de los ostrales, que desaparecerían definitivamente en 1541, a causa de un catastrófico ciclón tropical. Como huella de esa efímera existencia, yacen sobre el agreste terreno de Cubagua varias hileras de piedras apiñadas. Así mismo, muy cerca de la costa sumergida bajo el mar, se encuentra otra parte de esa antigua ciudad, ruinas arqueológicas que están accesibles a cualquiera que tenga una chapaletas, una máscara y cierto espíritu de aventura
Si bien la época de explotación perlera quedó en el pasado, Cubagua guarda todavía un tesoro aún más preciado: unas 2.060 hectáreas de terreno, una interminable costa de arena blanca, un mar limpio y un silencio que sólo es interrumpido por el murmullo del suave oleaje.
Eso sí, vaya a Cubagua en un cómodo yate o un peñero, no olvide ir bien preparado con un sombrero y un buen protector, pues en Cubagua nunca llueve y el sol brilla con fuerza durante todo el año. |





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